Futbolargentino.com Buenos Aires Martes, 29 / May / 2018

Selección Argentina: Lionel Messi, el líder de la 'albiceleste' que va a conquistar Rusia

Lionel Messi, capitán de la Selección Argentina, disputará un mundial más, donde Lio está dispuesto a conquistar Rusia y hacerse de la Copa del Mundo. Conocé un poco más de como maduró Messi en los mundiales.

Lionel Messi (Foto: Twitter)
Lionel Messi (Foto: Twitter)

Lionel Messi irrumpe en Rusia 2018 en plena madurez, comprometido como el líder de Argentina e involucrado en la conquista de una competición que despeje parte del debate sobre el mejor futbolista de la historia. A lo largo del tiempo existirá siempre la cuestión sobre el auténtico rey del fútbol mundial a través de los tiempos. Ni siquiera la condición de campeón de esta competición aunará las opiniones.

Pero en plena comparación, las frustrantes actuaciones de la selección albiazul han lastrado la consideración del jugador del Barcelona, a pesar de que partido a partido demuestra ser decisivo con intervenciones inalcanzables para el resto en la mayoría de los casos.

En Rusia 2018 el foco estará puesto otra vez sobre Messi, elegido el mejor en Brasil 2014 en una decisión que cuestionó hasta el propio futbolista, derrotado en la final de Maracaná por Alemania. No fue aquél realmente el Mundial que esperaba Messi. Tampoco fue el torneo de Cristiano Ronaldo, con el que vive una continua comparación,

Brasil 2014 realzó el talento del colombiano James Rodríguez, máximo goleador. O de los alemanes Thomas Muller, Toni Kroos o el propio Mario Gotze, autor del gol en la final que proporcionó el título al combinado germano. También el del holandés Arjen Robben, líder de su equipo.

Argentina, también en Rusia 2018, se aferra al talento de Messi. La conquista del trofeo echaría por tierra parte de los argumentos que le sitúan por debajo de Diego Armando Maradona, que sí fue capaz de llevar a su selección a lo más alto. Portugal, igualmente, espera a Cristiano Ronaldo. El conjunto luso llega a Rusia como campeón de la Eurocopa. Sin embargo, el jugador del Real Madrid, recolector de premios, siempre se ha ido de cada Mundial con el trabajo a medias.

Aún así, en Rusia, tal y como sucede en cada edición, emergerán nuevos nombres que marcarán el devenir de este deporte en los años venideros. Y es que a lo largo de la historia la Copa del Mundo ha respaldado a grandes estrellas pendientes de confirmar o a propulsado definitivamente a nombres prometedores, casi desconocidos, que iniciaron en esta competición su andadura por el firmamento futbolístico.

Lejanas las ediciones de Uruguay 1930, donde sobresalió el goleador argentino Guillermo Stábile, de Italia 1934 con el italiano Angelo Schiavio, autor del gol del triunfo del equipo local ante Checoslovaquia, fueron los brasileños los que aprovecharon la proyección de un Mundial para iluminar este deporte.

Leonidas Da Silva y Ademir fueron destacados por sus goles en Francia 1938 y Brasil 1950, respectivamente, un honor que no consoló al combinado sudamericano, dolido aún por el famoso 'Maracanazo'.

Suiza 1954 confirmó el talento del húngaro Ferenc Puskas. Marcó tres goles en los dos partidos de primera ronda. Padeció después una lesión en el tobillo y no regresó hasta la final que el equipo magiar jugó ante Alemania ante la que marcó su cuarto gol. Aunque no fue suficiente para evitar el triunfo germano. Brasil vivió a continuación su época dorada. Y en ello mucho tuvo que ver Edson Arantes do Nascimento 'Pelé'. Participó en tres ediciones y fue el campeón más joven de la historia.

En 1958 Pelé era la gran promesa brasileña, pero eran pocos los que lo conocían. Antes del Mundial, sufrió una lesión de rodilla y estuvo cerca de abandonar. Pero acudió a Suecia aunque no debutó hasta los cuartos de final, contra Gales, contra el que marcó el único gol se su equipo. Después, hizo tres contra Francia y en la final marcó dos, igual que Vavá.

Sin embargo, el torneo sueco subrayó la relevancia del goleador francés Just Fontaine, que acabó la competición con trece tantos, una cifra aún hoy no superada en un Mundial. Mantuvo su nivel en Chile 1962, ya considerado como el mejor del mundo aunque su participación fue mínima. Fue Garrincha el que asumió el liderazgo del equipo canarinho, que sumó su segunda copa consecutiva tras ganar en la final a Checoslovaquia.

En Inglaterra 1966 irrumpió la figura de Eusebio, que lideró a una entusiasta Portugal, que llegó hasta semifinales mientras Brasil no pasó de un papel discreto. El luso fue, además, el máximo goleador, con nueve tantos, de una edición que también reconoció al local Bobby Moore, el hombre que levantó la primera copa para el combinado inglés.

Brasil acudió a México 1970 con un plantel envidiable. Además de Pelé presentó a otros grandes jugadores como Jairzinho, Tostao, Rivelino y Carlos Alberto. Fue recordado el torneo azteca por el buen fútbol del conjunto sudamericano, pero también por la aparición del alemán Franz Beckenbauer, que llevó a su equipo hasta las semifinales, donde disputó, ante Italia, uno de los enfrentamientos más recordados de la historia, al igual que Gerd Muller, el máximo artillero.

Alemania tenía ante sí una generación de ensueño que rentabilizó definitivamente cuatro años después, en el mundial que organizó en 1974. El talentoso equipo germano, con Beckenbauer en pleno apogeo, se topó con Holanda, que emergió inesperadamente de la mano de otro de los grandes futbolistas de la historia, Johan Cruyff.

El fútbol que plasmó la 'Naranja Mecánica' fue ampliamente reconocido. Fútbol total se denominó. Cruyff se erigió en el líder universal y la puja con Beckenbauer por el olimpo de este deporte perduró unos años. Fue Alemania la que logró el título aunque del cuadro holandés prevaleció su forma de jugar. Y entre ambos se reveló el goleador polaco Grzegorz Lato, máximo artillero de un sorprendente equipo nacional que terminó tercero.

Holanda repitió la final en Argentina 1978. Pero de nuevo acabó subcampeón en favor del combinado sudamericano donde quedó el nombre de Mario Alberto Kempes, artífice de la victoria y el hombre que más tantos marcó aunque no llegó a la repercusión de Beckenbauer y Cruyff, ausente en Holanda, cuya impronta fue todavía recordada.

Tal vez el heredero de estos dos grandes fue Diego Armando Maradona, que irrumpió en México 1986. Cuatro años antes, en el Mundial de España, se recordaron figuras como los brasileños Zico, Falcao y Sócrates y, especialmente, el francés Michel Platini, asentado como el mejor jugador europeo y aspirante claro al cetro mundial. Sin embargo, ni Brasil ni Francia llegaron a la final, cayeron en semifinales. Aunque su reconocimiento fue evidente.

Maradona explotó cuatro años después. En México. Argentina fue imparable en gran parte debido al talento de El Pelusa, que hizo goles de todas las maneras. Especialmente recordado por su doblete contra Inglaterra, en pleno recuerdo de la Guerra de las Malvinas. Anotó primero uno con la mano, conocido como "la mano de Dios" y después otro reconocido como uno de los mejores de la historia, con una carrera de más de sesenta metros y tras sortear a seis ingleses. La Albiazul consiguió el título.

Cuatro años después, en Italia 1990, Maradona llevó a su equipo a una nueva final. También contra Alemania. Pero en esta ocasión perdió. El ocaso de El Pelusa llegó en Estados Unidos 1994, cuando dio positivo por dopaje. Aquello supuso su final. Aunque no impidió que aún ahora sea reconocido como uno de los grandes de todos los tiempos.

En esa edición Brasil recuperó el dominio de la mano de jugadores como Romario y logró su cuarto título, y mantuvo el nivel en Francia 1998 con el liderazgo de otra figura mundial, Ronaldo Nazario. Sin embargo, en su camino se cruzó otro de los grandes, el francés Zinedine Zidane, que vivió su explosión internacional con la selección gala, a la que llevó a la corona y al triunfo.

Ronaldo se desquitó cuatro años después, en Corea y Japón 2002, en la primera edición del Siglo XXI. Fue el brasileño el máximo goleador y su país logró el pentacampeonato. El atacante encontró el auxilio de Ronaldinho, un talento natural que ya se codeaba con los mejores del momento.

Alemania 2006 vivió el negro adiós de Zidane, que se marchó, expulsado, tras un cabezazo al italiano Marco Materazzi. Sudáfrica 2010 estuvo a la espera de Leo Messi y de Cristiano Ronaldo. Ninguno apareció de manera determinante y fue España la que logró el triunfo. Jugadores como Andrés Iniesta, Iker Casillas y Xavi Hernández gozaron del reconocimiento mundial en el torneo, aunque les faltó un respaldo mayor para ser premiados con el Balón de Oro.

Messi fue elegido el mejor en Brasil 2014 donde realmente emergió el colombiano James Rodríguez y se consolidó Thomas Muller. De igual forma, Rusia 2018 creará una aristocracia nueva. Nombres que se mantendrán en el inmediato futuro.