Argentina vs. Inglaterra: El día que Diego Maradona venció al "ejercito" inglés con la "mano de Dios"
Este miércoles 15 de julio, Argentina se enfrenta a Inglaterra, un duelo que hace recordar el día que Diego Maradona se lució ante los ingleses.
Este miércoles 15 de julio, Argentina se enfrenta a Inglaterra, un duelo que hace recordar el día que Diego Maradona se lució ante los ingleses.
Hay partidos que se juegan con la pelota y partidos que se juegan con la historia. El próximo miércoles, cuando el reloj marque las 16:00 de nuestro país y la Selección Argentina pise el césped del Mercedes-Benz Stadium en Atlanta, cada jugador argentino llevará en su camiseta un hilo invisible que conecta directo con el 22 de junio de 1986, el día en que todo argentino celebró no solo una victoria en la cancha, sino algo más.
Hablar de un Argentina vs. Inglaterra en los mundiales es evocar, de manera inevitable, los noventa minutos más perfectos, contradictorios y cinematográficos de la historia del deporte. Aquella tarde en el Distrito Federal de México, Diego Maradona no solo eliminó a los británicos; inventó un mito de dos cabezas que modificó el ADN del fútbol argentino para siempre.
La mano de Dios y el barrilete cósmico
Primero fue la trampa hermosa, el arte del potrero elevado a escala mundial. El salto contra Peter Shilton, el puño izquierdo escondido, la red que se infla y el festejo corriendo hacia el córner rezando para que el árbitro tunecino Alí Bennaceur no viera el engaño. "La Mano de Dios". Una genialidad nacida de la picardía criolla que dejó a los ingleses masticando la impotencia de la ley vulnerada en sus propias narices.
Pero el destino, o el propio Diego Maradona, sabían que la trampa necesitaba una redención inmediata para convertirse en arte eterno. Cuatro minutos después, arrancando desde atrás de la mitad de la cancha, Maradona frotó la lámpara para dejarle al mundo una de sus más grandes creaciones, "El Gol del Siglo". Dejó en el camino a Hoddle, Reid, Sansom, Butcher, Fenwick y al propio Shilton tirado en el piso, desparramando al "ejercito" británico en una carrera memorable de 52 metros que Víctor Hugo Morales inmortalizó para siempre entre lágrimas. Fue la revancha poética, el fútbol puro y el barro combinados en una obra maestra insuperable.
"¿Qué mano de Dios? ¡Fue la mano del Diego! Y después les dibujó el cuadro entero en la cara. Eso es lo que todavía les duele", repite el hincha argentino cada vez que asoma la camiseta blanca con tiras azules.
La hora de los herederos
El presente nos encuentra en una dimensión paralela pero extrañamente similar. Tras una prórroga sufrida ante Suiza que destrabaron los goles de Mac Allister, Julián y Lautaro, el equipo de Lionel Scaloni está a un paso de otra final. E Inglaterra espera con los dientes afilados, liderada por un Bellingham implacable y el eterno Harry Kane.
No estará Diego Maradona físicamente ni en el campo, ni en el banco, ni en la tribuna, ni desde su casa, pero como dice la canción, "Al Diego en el cielo lo podremos ver con Don Diego y con la Tota, alentando a Lionel", por lo que el Pelusa estará acompañando a toda la Selección Argentina en uno de sus partidos más importantes en los últimos años.