Con goles de Lamine Yamal y Olmo, España derrotó 2-1 a Francia y clasificó a la final de la Eurocopa 2024

Francia lo ganaba con un gol de Kolo Muani, pero con goles de Yamal y Olmo, España lo dio vuelta y se quedó con el pase a la final.

Francia lo ganaba con un gol de Kolo Muani, pero con goles de Yamal y Olmo, España lo dio vuelta y se quedó con el pase a la final.

Un partido para el recuerdo de Lamine Yamal con 16 años y 362 días impulsó el carácter ganador de una generación española hambrienta de gloria, remontando con un gol de récord extendido por Dani Olmo en cuatro minutos de furia el tanto de Kolo Muani, el día de la resurrección esperada de Kylian Mbappé con una Francia desenmascarada que recuperó tarde la valentía.

Nada arrebatará a España la convicción de haber encontrado un camino. El retoque adecuado a un estilo que debía evolucionar tras tocar fondo en el último Mundial. La ilusión representada en jóvenes valores que compiten con grandeza e iluminan de optimismo grandes retos. Una Eurocopa repleta de buenas sensaciones con dos retos mayúsculos en el camino a la final. Del reto del anfitrión a la resurrección de Mbappé sin mascara.

Una Francia rácana hasta semifinales. Sin la pegada que invitaba a augurar una delantera temible. La realidad fueron tres goles en el camino. Dos en propia puerta, uno de penalti. Instalada en la añoranza continua a la imagen real de Mbappé. Descuidando la responsabilidad goleadora de otros referentes que no respondieron como de ellos se esperaban. Una Eurocopa más que discreta de Griezmann, seco Marcus Thuram, fueron ambos al banquillo. Ausente de pegada Dembélé.

Cualquier atisbo de esperanza gala residía en Mbappé que se jugó el físico. Cansado de jugar condicionado con una máscara que le alejó de su identidad letal. En un duelo desigual ante Jesús Navas. Probablemente su último baile como internacional ante la peor pareja.

Añoró España a Carvajal, en la grada sancionado, tras un arranque intimidatorio. Con el descaro de Yamal por bandera. Buscó a Rabiot, el jugador que le provocó desde la palabra, y se fue de él con facilidad imponiendo el fútbol.

A la personalidad, al descaro, a la ausencia de miedos de España le faltó el gol porque Fabián perdonó. La exhibición de Yamal nacía con una nueva asistencia que va camino de registrar. Ese toque con rosca al segundo palo, ante el que irrumpió con fuerza pero sin precisión de segunda línea Fabián. Con todo para cabecear y perdonar.

Mbappé decidió aceptar el reto de Yamal. Convertir la semifinal en un duelo de grandeza entre dos jugadores llamados a protagonizar muchos pulsos durante años en LaLiga. El sistema de ayudas de Luis de la Fuente se desplomó pronto. Había realizado Navas una buena acción para cortar el primer contragolpe galo, el gran temor tras pérdida, cuando la primera en la que estuvo desprotegido tras romper un fuera de juego reculó, reculó, no encimó a Kylian, que, con tiempo para pensar, puso el pase medido a la potencia arriba de Kolo Muani.

El primer gol en jugada de Francia llegaba en semifinales. Tras dos en propia puerta y uno de penalti. Obligando a España a un nuevo gran desafío. Aún con la resaca emocional de superar a Alemania en el último minuto de la prórroga en una hazaña. Con la duda del físico por despejar. Contra una selección que apenas había concedido un tanto. Y de penalti. Por si faltaba poco Navas era amonestado por frenar una transición. El panorama español se complicaba.

Por segunda vez en la Eurocopa España se veía en la obligación de remontar. El nivel del rival engrandeció la gesta. De Georgia a Francia. De Rodri a Yamal. Deschamps encontraba el plan perfecto para la especulación que marcó su torneo. Esperar y golpear con la velocidad letal de su ataque. Amparado por una firmeza defensiva que derrumbó con un gol para la historia Yamal.

Con el mismo descaro con el que colocó de zurda en la escuadra ante Francia en una final sub-17 que jugó con menos edad, lo repitió en el momento en el que aparecen los elegidos siendo un niño en un partido de mayores. Cuando aumentaba el miedo en cada aparición de Mbappé. Con un recorte de salida en corto hacia su lado izquierdo y un disparo espectacular desde fuera del área. Su estreno goleador en un gran torneo no podía estar reservado para mejor momento.

Levantó Yamal a España de la lona y desató unos minutos de locura que premiaron a la selección que mejor fútbol desplegó en la Eurocopa. En cuatro minutos la resistencia francesa era historia. Un control mágico de Dani Olmo a un rechace lo convirtió en regate antes de un disparo de diestra cruzado que Koundé no pudo evitar introducir en su portería. Convertido en máximo referente goleador de una selección que reparte el mérito entre nueve futbolistas.

Lo imposible convertido en realidad. La personalidad de un equipo lanzado que cuenta sus partidos por triunfos. Sin que nadie encontrase la manera de ponerle freno. Ni el aviso en forma de patada de Theo frenó a Yamal. España respiró desde la posesión con el objetivo de reservar fuerzas para lo que estaba por venir.

Francia, en el alambre, necesitaba quitarse las ataduras, cambiar su identidad. Con más variantes en el banquillo de Deschamps que De la Fuente para dar un giro al duelo. Con España aceptando el escenario confiado en la velocidad al contragolpe de sus alas, con Nico disfrutando en segundos tras la reanudación de una acción con tintes decisivos.

La buena lectura de Morata, ausente en el remate, presente en la batalla. En puja continua con centrales potentes para habilitar acciones con sus movimientos o encontrar el pase filtrado. De él nació lo que extendió Fabián a la cabalgada de Nico. La salida alocada de su área de Maignan, jugándosela con todo, con la fortuna de cortar el toque picado que pudo acabar en gol o en expulsión.

Respiró Francia y se lanzó explotando el potencial en sus bandas. Con Dembélé retando a Cucu. Con Mbappé provocando el adiós prematuro de Navas, extasiado y acalambrado. Reculando de nuevo hasta el disparo raso del astro francés que detuvo abajo Unai Simón. Sumado a un testarazo de Tchouaméni de cabeza tras córner. A una imprecisión de Cucurella con pérdida que permitió correr al rival cuando Unai sacó un puño firme al centro envenenado de Dembélé.

España necesitaba el balón y anestesiar el partido. No caer en los errores cometidos en el segundo acto ante Alemania que le acabaron costando la prórroga cuando el partido moría. Nunca supo jugar en el torneo a dejar pasar el tiempo. Menos efectiva en la identidad en la que se aleja del balón. Rodri y Fabián debían imponer su criterio cuando el físico francés se imponía.

La entrada de Barcola aumentó el vértigo. La de Griezmann no le alejó de la intrascendencia. España acababa con Nacho exigido de lateral por uno de los jugadores más veloces y Vivian ante Mbappé. Pero disfrazada de Francia en su manera de competir cada balón. Respirando profundo cuando Upamecano perdonó de cabeza, Theo chutó arriba un regalo de Fabián por querer jugar en su área en lugar de despejar, y la cabalgada de Mbappé la definió arriba para que las esperanzas galas se desplomasen.

Mientras, Yamal seguía haciendo su partido. El mejor como internacional en un día para la historia. Acabando la única jugada de una España que se olvidó de atacar, buscando de nuevo la escuadra con el mismo zurdazo. Listo, con lectura impropia de veterano, para ganarse una amarilla cortando un contragolpe. Una nueva proeza estaba sellada en el camino más complejo a la gran final de Berlín, la quinta de su historia, en la que ya espera a Inglaterra o Países Bajos.

PREVIA

La magnitud de un futbolista de la dimensión de Kylian Mbappé, aún sin brillar en una Eurocopa en la que estaba llamado a ser estrella, es el último reto de una España brillante para cumplir el sueño de volver a estar en una final del torneo doce años después y también de Jesús Navas, ante la baja de Dani Carvajal sancionado, en un gran desafío final como internacional a sus 38 años.

El broche repleto de exigencia para el último representante de aquellos que lo ganaron todo, de la generación que rompió barreras y quitó complejos de los que ahora se beneficia una España que ha competido con grandeza. Brillante para volver a ser considerada favorita. Sacando provecho de llegar como tapada para alejarse de la presión. Con la virtud de presumir de nuevo estilo, el de los extremos puros con desborde, y la capacidad de adaptación a las circunstancias de cada partido.

Lo hizo ante Alemania para ampliar el catálogo de semejanzas con el regreso al éxito en 2008. Dos Eurocopas en el espejo por mucho que los nombres en nada se parezcan. Por lo que se ha generado en torno a la figura de Luis de la Fuente, como en aquel momento de Luis Aragonés. Por el regreso de un ambiente familiar. Por las ganas de alcanzar la gloria con descaro. Por derribar el muro del anfitrión ahora, como en aquellos cuartos se enterraron temores del pasado con los penaltis ante Italia. Por perder en el camino a uno de sus grandes referentes. Ahora Pedri, en el pasado Villa.

Obligado a retocar lo que funciona Luis de la Fuente, con la tranquilidad de encontrar la hazaña ante Alemania con goles desde el banquillo. La importancia de la segunda unidad. La ausencia de egos con todos preparados para sumar. El día que 'sacrificó' a las dos revelaciones del torneo, Lamine Yamal y Nico Williams, por las faltas de ayudas cuando el orgullo del anfitrión alejó a España de su identidad. Serán claves ante Francia. La obsesión en las ayudas, en la precisión en el pase para evitar rápidas transiciones de sus extremos, en la generosidad en el esfuerzo.

Apareció Dani Olmo en el papel estelar que demandaba. Con el 10 a la espalda. El que asumirá sin Pedri ante Francia. Con Jesús Navas por Carvajal y Nacho por Le Normand porque De la Fuente nunca fue amigo de experimentos. "No pretendo inventar. Normalmente me gusta que cada jugador juegue en la posición en la que se desempeña con mayor facilidad", adelantó el seleccionador descartando Nacho de lateral o el cambio e banda de Cucurella. El respeto a Mbappé es de la misma dimensión que la confianza en Jesús Navas.

Un duelo de altura que se decidirá por la contundencia en las áreas. Si Francia es poderosa en el aspecto defensivo, España presume de haber concedido solamente dos tantos y uno se lo marcó en propia puerta. Solamente Alemania, a la desesperada, logró marcar a Unai Simón cuando los cuartos despedían al anfitrión. El tanto inapelable de Wirtz tras una exhibición de poderío de Aymeric Laporte que vivirá un reencuentro especial con el país en el que nació.

Y en ataque con la misma necesidad de Álvaro Morata en España que Mbappé en Francia. El capitán marcó el tanto del primer paso a la ilusión, a Croacia, y desde entonces se apagó. Apenas cuatro remates a puerta en 310 minutos. Sin sacar provecho del potencial abrumador en los costados, con Yamal y Nico siempre buscando un rematador. No lo fue Morata, tan indiscutible para De la Fuente, tan capitán dentro como agitador fuera en declaraciones que generan ruido poniendo en duda su continuidad en la selección. Cansado de un país en el que no se siente valorado. Necesitado de un tanto para la historia. Como el de Mikel Merino con su vuelo eterno para tumbar a Alemania.

Ya cumplió España en el torneo. Igualadas las semifinales de Luis Enrique en la última edición. Con el deseo de dar el salto hacia una final que no será más exigente que el camino. Alemania y Francia. Las grandes favoritas. La ambición de un equipo liderado por Rodri con una reivindicación desde el banquillo en la figura de Luis de la Fuente para ganarse el respeto que tanto le ha costado por un pasado sin proyectos grandes a nivel de club. Hombre de la casa que hizo ganar en categorías inferiores a los mismos que ahora creen ciegamente en su mensaje y sólo piensan en citarse con la gloria.

Enfrente, Francia espera a Kylian Mbappé. Fracturada su nariz en la primera jornada ante Austria, con un solo gol de penalti en veinte remates en el torneo, por debajo de la enorme dimensión de su fútbol y su condición decisiva, la dependencia goleadora del conjunto galo de su figura más brillante es aún más evidente en la Eurocopa. Lo necesita. Absolutamente.

Y lo echa de menos. Incómodo con la máscara que protege su nariz, que condiciona su visión, no es ni tan goleador ni tan definitivo ni tan desbordante como esperaba en Alemania 2024. Sus ocasiones son esporádicas, sus apariciones son puntuales, sus goles son tan contados como los de todo su equipo, que admite ya "un problema en la definición". Los números lo describen como el primer conjunto de la historia en alcanzar las semifinales de este torneo con tan solo tres goles a favor. Y dos han sido en propia puerta.

Es la realidad de la subcampeona del último Mundial; de la favorita número uno que llegó a Alemania y que ha perdido fuerza bajo esa vitola, más que en duda entre su decepcionante juego, sus trompicones y sus resultados (dos triunfos por la mínima en cinco encuentros, el último aferrado a su destreza en los penaltis para superar los cuartos de final ante Portugal), mientras se defiende de las críticas con el hecho irrebatible de que está en las semifinales.

Y eso la hace aún más peligrosa. Superviviente entre todas sus dificultades y vaivenes, siempre está la presunción o la certeza de que despertará en algún momento. Y con la cantidad de grandes futbolistas que tiene, es una amenaza tan latente como inquietante para cualquier rival que se cruce en su camino. Además, tan solo ha recibido un gol en contra en cinco choques. Fue de penalti de Robert Lewandowski. Y al segundo intento.

Cierto que sólo ha ganado tres de sus últimos diez partidos en la Eurocopa, tanto o más que no ha perdido ninguna de ellos. Es muy complejo doblegarla. Lo comprobó Portugal, por ejemplo, en cuartos de final, cuando fue mejor que Francia. O Bélgica, en octavos. En ambos, el portero Mike Maignan, como en toda la primera fase, fue una garantía con sus paradas.

Sin él, Francia no estaría en las semifinales. Sin su defensa, tampoco: Jules Koundé, Dayot Upamecano, William Saliba y Theo Hernández, que han jugado cada minuto de cada partido y también lo harán ante España. Ni sin su potentísimo medio campo, con Aurelien Tchouameni, N'Golo Kanté y Adrien Rabiot, que retornará al once después de su sanción ante Portugal con el consiguiente paso de nuevo al banquillo de Eduardo Camavinga.

Más allá de Mbappé, nadie en el ataque ha funcionado en Francia. También es llamativo el momento de Antoine Griezmann, hasta el punto de que fue suplente contra Polonia en la tercera jornada. Ha jugado de casi todo ya en esta Eurocopa, sin encajarse todavía en el nivel de siempre, sin un solo gol ni una asistencia, pero también sin todo el fútbol que lo ha dirigido a las cotas más altas en su carrera. Su titularidad incluso está abierta a debate.

Entre él, Ousmane Dembele -resurgido ante Portugal, en su segundo duelo seguido como suplente-, Marcus Thuram y Randal Kolo Muani se resolverán las dos restantes plazas del ataque (o en la media punta, si juega el futbolista del Atlético de Madrid) en el duelo de este martes en el Allianz Arena de Múnich, donde hay otra advertencia muy seria para España: Francia ganó cada uno de sus últimas nueve semifinales. No pierde una desde 1996, en los penaltis contra la República Checa, en la Eurocopa de aquel año.

Probable formación de España vs. Francia, por la Eurocopa

Unai Simón; Jesús Navas, Aymeric Laporte, Nacho Fernández, Marc Cucurella; Rodri, Fabián Ruiz, Dani Olmo; Nico Williams, Álvaro Morata y Lamine Yamal. DT: Luis de la Fuente. 

Probable formación de Francia vs. España, por la Eurocopa

Mike Maignan; Jules Koundé, Dayot Upamecano, William Saliba, Theo Hernández; N´Golo Kanté, Aurelien Tchouaméni, Adrien Rabiot; Ousmane Dembélé, Antoine Griezmann y Kylian Mbappé. DT: Didier Deschamps.

Datos del partido España vs. Francia, por la Eurocopa

  • Hora: 16
  • TV: ESPN
  • Árbitro: Slavko Vincic (ESL)
  • Estadio: Allianz Arena, Múnich

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